Stand-by

Cuerpos caducos.

Caja vacía, fin de la curiosidad. 

La devaluación del interés.
Sobreexposición de piel,
de flujos que saben siempre igual,
de juegos que sólo apetecen cuando no se pueden jugar. 

Mañana más.
Mañana mejor.
Mañana. 

De lejos el deseo sabe a fresas salvajes,
a estrellas fugaces;
flores de cerezo en las que se pierde la vista
un día.

Si estuviera más lejos,
inalcanzable,
sería la obsesión,
la llama que siempre calienta,
la sonrisa eterna.

Pero estoy.

Estoy y me decoloro a ratos.
Desaparece el ansia.

La piel se eriza
de frío.

Estoy,
traslúcida y desvaída.
El deseo tiene fecha de caducidad.

El hoy ha perdido su valor
entre caricias de diario.

“Si estuvieras aquí te haría
Todo lo que no te hago porque estás.” 

Stand-by_1

A.

Llueve en Santiago

luto_santiago

El estruendo abrió la grieta;
tristezas incrédulas,
sorpresas derrotadas,
valor desmigajado entre herrumbres dobladas.

Desolador desierto de hormigón
bañado en lágrimas.

Angustias calladas,
miradas perdidas buscando milagros;
exhalaciones de vida entre la negrura.

Algunos reconstruyen sonrisas,
otros extinguen la esperanza;
no hay palabras.

Llueve en Santiago.

Llueve_Santiago

Agatha (25/07/2013)

Ángel guardián

Ahora duermes
arropado bajo las mantas,
anhelando la caricia que amanse tu dolor,
el beso que seque tus lágrimas,
la mirada que te abrace el alma…

Y yo aquí, despierta…
deseando ser caricia y beso,
buscándote con la mirada…
impotente ante mi ausencia para ti…

Deseo gritar para que me oigas,
tener alas y ser golondrina,
volar hasta ti
y posarme en tu pelo
para arrullarte mientras sueñas
con mañanas mejores…
¿Conmigo?
Ojalá.

Me desvanezco entre mis sábanas,
el cuerpo pesa…
se cierran mis párpados
y en un intento de alcanzarte te veo…
rendido y cansado,
con las mejillas saladas por el llanto…

Y beso tus lágrimas secas,
arropo tu cuerpo frio y exhausto,
hasta que el calor sonroja tu rostro
y esbozas un intento de sonrisa.

Mis manos se vuelven caricia
y aquietan el salvaje corazón
que late intempestivamente…

Tu respiración se calma,
y tu cuerpo se relaja a mi contacto.
Sentir mi presencia
es el elíxir que alivia tu pesar…
Sonríes,
y yo velo tu sueño
sentada a tu lado…

No despertaré,
no hasta que tús ojos se abran.

angel

© Agatha (04-10-2008)

Miedos

Las palabras acaban
y el grito se ahoga en el ser…

No soy nada,
sólo el vacio del no saber,
sólo lo nulo del no actuar.
Mis deseos se vuelven vanas promesas
en el altar de los paganos dioses
que prometen eternidades.

Mis dedos se deshacen en oraciones vacuas
y araño sin cesar a la vida
los minutos de felicidad que me regala.
Pero nada llega al final
y acabo sóla…
deshecha en esta plaza vacía,
ausente a los dolores ajenos
porque el mío me embriaga,
me posee
y me destruye desde dentro.

Lloro,
o tal vez grito,
Es mi sensibilidad alterada la que me agrieta
y deshace lo poco que queda alegre,
las flores que no marchitan,
hasta clavarme en el absurdo desierto…
en la soledad de las palabras que no existen,
que se dicen por decir,
hasta que el alma se rompe.

Muero por dentro
lentamente…
los gritos de auxilio no llegan a tiempo
y los oidos sordos no me oyen.
Sólo quedo yo,
sola ante esta condena,
ante esta maldición perseguida.
Nada hice yo para evitarla
y ahora me consume…
Quejarme sería de idiotas,
así que me rompo sin emitir gemido alguno,
y espero firme la avalancha
que me destrozará hasta dejarme inservible.

Quise la flor y tuve la ceniza,
la podredumbre de lo que se marchita.

Ahora sin fe sucumbo al llanto
mientras en el cielo las puertas se cierran.
Me quedaré viva, mundana y nula,
como un ente que divaga sin cesar
buscando lo perdido,
aquello nunca encontrado,
con la estúpida esperanza de un futuro.

miedos

© Agatha (2008).

Fruta Prohibida

Manzana roja y ardiente,
eres la fruta maldita.
Jugosa,
tersa,
dulce
y prohibida.

En mis manos te pones,
tu piel se me antoja suave.
Percibo tu aroma y me empalago.

Deseo carnal,
ansias.
Deliciosa tortura la de tu abrazo,
conocido y amigo,
pasional y lejano.

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