Forjador de penumbras. Literatura fantástica en pequeñas dosis.

Forjador de penumbras

Forjador de penumbras es el título que lleva el primer libro de Pablo Martínez Burkett. Es una compilación de relatos fantásticos que buscan sorprender al lector y que, sin lugar a dudas, logran su cometido.

Pablo es otro de esos autores que tengo la fortuna de conocer y gracias a ello he podido seguir muchos de sus relatos antes de encontrarme con esta obra. Sus textos se caracterizan por un lenguaje cuidado y rico en variedad. No es un escritor que se conforme con poco; ahonda en lo escrito, lo retuerce y busca palabras hermosas, pero no por ello desprovistas de fuerza y significado dentro del contexto, para embellecer de forma coherente y certera su trabajo.

flores carmesi Forjador de Penumbras
» En medio de las nubes de polvo y humo, sólo se veían brillar los sables esparciendo flores carmesí. «

En el libro nos encontramos con 26 relatos, 26 despliegues de originalidad en distintos formatos, algunos más largos, otros apenas de unas líneas, pero todos ellos dotados de fuerza propia y de un estilo marcado, que nos lleva a hundirnos en la realidad y sacar de ella fantasías verosímiles que nos pueden perturbar el sueño.

Fragmento un viaje extraordinario
«… Si bien era la misma, ya no era la de antes.»

Ciencia ficción, fantasía, terror, religión, modernidad; el retrato de un futuro distópico en el que un rayo de esperanza se esconde en un número, o simplemente la llegada inminente de la edad que todo lo transforma, hasta despojarnos incluso de nosotros mismos. Todos ellos son sujetos que Pablo aborda con maestría en este libro y a cada uno de ellos añade un extra; una pieza que desajusta lo que pensábamos que sería para llevarnos a su propia interpretación.

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» Podemos someternos obedientes a la fuerza irresistible de los hechos o podemos revolvernos heroicos en la íntima convicción de que, por nuestros merecimientos, habremos de prevalecer en la tribulación. «

Es así como el autor nos arranca a la fuerza del lugar que ocupamos como lectores que juegan a ser detectives, a buscar indicios dentro de los textos para llegar al final con la certeza de habernos adelantado al autor, y regodeándonos cada vez que acertamos en nuestras conclusiones. En este libro es el autor quien juega con nosotros y utiliza sus palabras para llevarnos a la sorpresa de un final alejado de nuestra percepción inicial, lo que nos hace apreciar aún más la lectura, pues, hoy en día, con la cantidad de literatura que tenemos al alcance de la mano, encontrar autores que nos proporcionen ese privilegio es un bien escaso. Pablo es uno de esos autores, sabe regalarnos la sorpresa en pequeñas dosis y con un mimo en las letras que deleita a los ojos del lector.

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«… pero regresar a los lugares donde uno fue feliz siempre tendrá algo de reencuentro con el que éramos entonces.»

De todos los relatos, he disfrutado especialmente Un viaje extraordinario, (que me recordó a Kafka por lo curioso de la transformación del protagonista) cuyo texto nos deja entrever reflexiones varias de un modo original; Triskel, por la mística que rodea al emblema celta y ese fondo de historias de druidas y meigas que nos hacen creer que la magia existe; Y entonces no habrá más miedo, una vuelta de tuerca curiosa a las historias de terror y los juegos de la infancia; y Una estadía en el Hotel Salpêtrière, relato que me parece que está especialmente bien construido y que nos mete en una historia que se siente real y que toca al lector y le deja cierta desazón y tristeza en el cuerpo.

En resumen, Forjador de penumbras es un libro interesante, donde la literatura fantástica se nos presenta con un gusto exquisito por las letras y con un cuidado minucioso por el detalle. Para terminar dejo un trocito del prólogo del libro que describe a la perfección mis impresiones sobre el libro:

prologo Forjador de Penumbras

Si queréis leer más sobre Pablo Martínez Burkett os dejo aquí el enlace al blog del libro y el enlace a «El eclipse de Gyllene Draken», su blog (también el título de uno de los relatos del libro), donde encontraréis más relatos, entre los que están sus colaboraciones a la revista digital miNatura y otros trabajos que vale la pena leer. Si queréis disfrutar de buena literatura, no dejéis de visitarlo.

A.

Milan Kundera: una breve aproximación a su estilo.

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«La insoportable levedad del ser» me hizo sucumbir ante este autor. Este libro cayó en mis manos gracias a un buen amigo. Le pedí una recomendación, pero no basada en lo que él pudiera pensar que me gustaría, sino simplemente pensando en un libro que le hubiese dejado una huella. Así fue como escuché por primera vez del libro y del autor.

Meses después me dejé caer por una librería y se me cruzó el título de casualidad, por lo que decidí comprarlo. Tras un par de meses más en un estante lo cogí para echar un ojo al primer capítulo y cuando me di cuenta llevaba más de la mitad de las páginas. Lo acabé a los pocos días en otra sesión intensiva. Simplemente no pude despegarme del libro.

Entonces comenzó mi idilio con Kundera. Busqué más títulos y quise saber más del autor. Ahora sólo me faltan un par de obras en la biblioteca y estoy leyendo el quinto libro de los que ya tengo en mi haber.

La aproximación de Kundera a la novela es completamente diferente a todo lo que he leído hasta ahora. Desde la forma de estructurar los capítulos, de desenmarañar la historia, de enlazar a sus personajes; todo es diferente a la estructura típica de la novela, o a la que suele asociarse por defecto a este género.

En primer lugar escapa de los capítulos largos. No encuentras capítulos de 40 o 50 páginas en sus textos, ni grandes descripciones. Si el lector busca ambientarse por medio de la narración (como podría hacerlo fácilmente con Ken Follet) no va a encontrar en su estilo un camino a seguir. Los ambientes no se desarrollan a menos que tengan relevancia para el presente de los personajes, y eso hace que por momentos la historia parezca desmadejada y poco desarrollada. Pero realmente sus novelas distan mucho de ser simples y desordenadas.

Kundera se centra en un tema, uno muy concreto, y utiliza a sus personajes y a sus presentes para mostrarlo al lector de una forma honesta y en muchas ocasiones cruda y alejada de idealismos. No hay heroes ni villanos; no hay un protagonista que crece y evoluciona por medio de la superación de pruebas y dificultades, ni florecen historias de amor improbables y condenadas al fracaso que finalmente, tras muchas lágrimas, logran vencer a todo y a todos en contra de los pronósticos.

En su lugar Kundera nos presenta personajes-personas, tan reales como todos los que aquí participamos y nos muestra su presente. No nos lleva por sus vidas para que tengamos empatía o sintamos repulsión por ellos. Simplemente analiza un fragmento de las personalidades de dichos personajes sin emitir un juicio de valor sobre ellos, dejándonos a nosotros un reflejo de la realidad tangible para que la perfilemos y le demos en nuestras mentes la forma que queramos. Así construye la historia, que no nos habla de la aventura de un personaje singular entre los demás, sino de la condición humana y de sus preocupaciones mundanas, de cosas que todos podemos experimentar.

A pesar de que salta de presentes a pasados e incluso a veces nos adelanta lo que ocurrirá (y eso sin hablar de cuando se sale completamente de la historia y se refiere a los personjes como tales, o lanza un breve ensayo sobre algún tema concreto), utiliza dichos saltos para desarrollar la esencia del tema central que trata en cada novela. Así pasa en «La insoportable levedad del ser» y también en «La ignorancia», en la que el tema sobre el que giran los personajes es la emigración, o en «La identidad» dónde habla de la experiencia del amor y la pérdida de la identidad que lleva asociada. No hablo de los demás libros porque aún no los he leído, pero en general su hilo conductor no es la historia en sí, sino el tema de fondo de la misma, que presenta al lector a través de personajes que no son más que vehículos que muestran distintas caras de, ya no una moneda, sino un poliedro de muchas facetas distintas que comparten una inquietud común. Así es como Kundera construye, con capítulos cortos cargados de dardos punzantes, novelas que atrapan y que maravillan, o molestan, o simplemente duelen… al igual que la vida real.

No es un autor fácil y sin duda se sale de lo común (como Murakami, a quien tampoco puedo clasificar en ninguna categoría). Su aproximación al género es única y eso le hace difícil de leer a veces, pero sin duda es un autor excepcional, que intenta tocar al lector y revolverle de su estado de comodidad para hacerle pensar, aunque sea a través del disgusto, la incomodidad o el rechazo a las ideas que él plantea.

Para mi Kundera es un autor franco y contundente, que te mira a los ojos y se adentra con sus letras en lugares de nosotros mismos que no siempre queremos ver, obligándonos a hacer un ejercicio de autocrítica y análisis de lo que somos. En resumen, un autor que no deja indiferente.

A.