Porque me ama…

Hace ya una hora que te espero. No sé bien por qué lo hago y sin embargo aquí estoy, sentada en el banco de siempre, más sola que la una, con cara de idiota, observando a la gente del parque, una madre con su niño paseando, unos adolescentes estrenando una patineta y un par de parejitas, unos van de la mano y otros dos se comen a besos apoyados del farol, en fin… no se por qué tardas tanto.

Si te soy sincera a veces me siento como una cosa, una mujer de usar y tirar… es que si te fijas soy como esas vacunas de la gripe, cuando me necesitan vienen por mí, me usan hasta dejarme vacía y me echan al cesto de la basura… Bueno, al menos sirvo para algo ¿no? No sé a quien trato de engañar, esa excusa no me sirve de consuelo.

Dicen que ser bonita es una garantía de éxito. Siempre me lo creí, pero el éxito que he conseguido no lo quiero. Soy un trofeo de carne y hueso, una prenda que se exhibe a los amigos. Cuando ellos están llegan los abrazos, los besos y las risas. Todos tus amigos se mueren de la envidia, todos desean tu suerte, todos devoran con la mirada al mujerón con el que te acuestas… como si yo fuera una muñeca inflable.

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