Stand-by

Cuerpos caducos.

Caja vacía, fin de la curiosidad. 

La devaluación del interés.
Sobreexposición de piel,
de flujos que saben siempre igual,
de juegos que sólo apetecen cuando no se pueden jugar. 

Mañana más.
Mañana mejor.
Mañana. 

De lejos el deseo sabe a fresas salvajes,
a estrellas fugaces;
flores de cerezo en las que se pierde la vista
un día.

Si estuviera más lejos,
inalcanzable,
sería la obsesión,
la llama que siempre calienta,
la sonrisa eterna.

Pero estoy.

Estoy y me decoloro a ratos.
Desaparece el ansia.

La piel se eriza
de frío.

Estoy,
traslúcida y desvaída.
El deseo tiene fecha de caducidad.

El hoy ha perdido su valor
entre caricias de diario.

“Si estuvieras aquí te haría
Todo lo que no te hago porque estás.” 

Stand-by_1

A.

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Simulacrum

Simulacrum es el nombre que lleva el relato con el que he inaugurado mi participación en la revista MiNatura, donde también podréis encontrar relatos de otros amigos, entre ellos Pablo Martínez Burquett, autor de Forjador de Penumbras y Carlos Díez, que espero pronto nos permita deleitarnos con sus letras. La revista podéis descargarla aquí y podéis encontrarla en inglés y en español.

En esta edición el tema de la revista era “Ángeles y demonios”. La próxima edición girará en torno a la “Alquimia” y pronto saldrá en pdf para descargarla. Y ya estoy pensando en el siguiente tema… Fobias.
Por lo pronto os comento que pronto dejaré por aquí uno de los relatos que surgieron en torno a la alquimia, que no aparecerá en la revista porque los relatos para la revista tienen un límite de 25 lineas y en este caso se me pasaban por mucho, pero me gustó el resultado y no quise cortarlo. Así que lo dejé apartado para aprovecharlo para el blog. También os dejaré la propuesta de Simulacrum en inglés (se aceptan todas las críticas para mejorar la traducción).
Disfruten de la lectura.
simulacrum

Simulacrum

Soy un ser nocturno. Despreciable y oscuro, pero hermoso. Soy una brillante mezcla de perfección y crueldad. Me alimento de sentimientos, jugosos y dulces sentimientos de pobres ingenuos que caen rendidos a mis encantos.

Mi forma: la que prefieras. Soy aquello que tus ojos desean ver. Lo que más disfruto es la ceguera selectiva de quienes se obsesionan con encontrar el amor. Esos son los más divertidos cuando llega el momento de destrozarlos. Cuanto más me aman, más me entretengo dejándoles sin nada más que un frío vacío interior al verse privados de mi.

Generalmente se suicidan. Para mi es un gran espectáculo. Los ves ahí, llorando desconsoladamente, pensando mil veces en los motivos por los que les he abandonado, con el rostro hundido entre las rodillas y los ojos hinchados. ¡Qué patética visión! No son más que simples y asquerosas criaturas incapaces de ser seres completos; repugnantes parásitos, gorrones inútiles que cargan el peso de su felicidad en los demás. Merecen su dolor, merecen ser despojados de todo, y yo disfruto arrancándoles lentamente el alma sin ningún tipo de piedad; esa es mi especialidad.

Vosotros no sois más que nuestros juguetes. Nos colgamos medallas cada vez que logramos un colapso. Es delicioso percibir cómo se escapa el último suspiro de unos labios moribundos que han escogido su hora. Es maravilloso ver cómo la desesperación os invade, y el modo en que os lanzáis determinados a las muertes más cruentas y desgarradoras, mientras os preguntáis cómo se puede sufrir tanto, suplicando entre espasmos por una respuesta.

Desengáñate amigo, el cielo no existe; nosotros nos divertimos a vuestras expensas viendo cómo nos llamáis ángeles. Ahora, querido, ya puedes dejar de retorcerte de dolor y morir en paz, no tengo nada más que arrancarte. La fe era lo único que te quedaba.

© Agatha

(*)La ilustración también la podéis encontrar en la revista, es de Javier Charro y se titula “Fallen”. Está en la pág. 38. Personalmente es de mis favoritas.

Miedos

Las palabras acaban
y el grito se ahoga en el ser…

No soy nada,
sólo el vacio del no saber,
sólo lo nulo del no actuar.
Mis deseos se vuelven vanas promesas
en el altar de los paganos dioses
que prometen eternidades.

Mis dedos se deshacen en oraciones vacuas
y araño sin cesar a la vida
los minutos de felicidad que me regala.
Pero nada llega al final
y acabo sóla…
deshecha en esta plaza vacía,
ausente a los dolores ajenos
porque el mío me embriaga,
me posee
y me destruye desde dentro.

Lloro,
o tal vez grito,
Es mi sensibilidad alterada la que me agrieta
y deshace lo poco que queda alegre,
las flores que no marchitan,
hasta clavarme en el absurdo desierto…
en la soledad de las palabras que no existen,
que se dicen por decir,
hasta que el alma se rompe.

Muero por dentro
lentamente…
los gritos de auxilio no llegan a tiempo
y los oidos sordos no me oyen.
Sólo quedo yo,
sola ante esta condena,
ante esta maldición perseguida.
Nada hice yo para evitarla
y ahora me consume…
Quejarme sería de idiotas,
así que me rompo sin emitir gemido alguno,
y espero firme la avalancha
que me destrozará hasta dejarme inservible.

Quise la flor y tuve la ceniza,
la podredumbre de lo que se marchita.

Ahora sin fe sucumbo al llanto
mientras en el cielo las puertas se cierran.
Me quedaré viva, mundana y nula,
como un ente que divaga sin cesar
buscando lo perdido,
aquello nunca encontrado,
con la estúpida esperanza de un futuro.

miedos

© Agatha (2008).

Despojos

Paso a paso mi camino se adelgaza
Como si mis piernas caminaran más juntas.
Estoy sóla,
y la arena borra sus huellas…
tan fácil que hasta se ríe de mi.

Duele.

Y me miro sin creerme lo que miro,
soy los restos de un amor casi acabado.
Hundida,
perdida,
busco mi camino entre la bruma
y no hay nada,
su ausencia lo llena todo.

El amor se ha vuelto agrio
amargo,
sombrío,
el vacío ocupa su mitad de la cama.
Todo acaba.

Es el fin,
Es mi fin.

Despojos

© Agatha (2008)