Duele

Como duele tu ausencia,
la falta del ruido de tus pasos,
tu risa estridente,
incluso tu manera de roncar.

Duele
y lo peor es que lo se tarde,
nada puedo hacer para ganarte ya
porque fue mi mano la que firmó la despedida.

Me encuentro sola
con tu adios de compañía,
con la voz de otra arrullándote en las noches,
con otras manos arrancándote sonrisas.

Son otros los besos que ahora buscas
el cuerpo que deseas.
Ya no soy yo…
y lo peor es que ya no seré más yo.

No se que hacer.
Me sumo en esta soledad y en otros brazos
para no sentirme tan mal,
para no sentir que no me queda nada.
Pero no me queda nada,
nada más que la mitad de lo que fui,
el resto te lo llevas tú contigo.

No puedo ser quien fui,
no puedo…
Desde que tus pasos son mi guía,
mis huellas son las tuyas,
mi camino es uno con el tuyo,
y aunque antes sabía,
ya no se andar sola.
Antes era una y contigo fuimos uno.
¿Dónde quedó el resto de mi?
Estoy de pie viendo como se alejan tus pasos.

Y yo me quedo fría,
apilada junto a las cajas llenas
de mi presencia,
de las cosas que ya no quieres,
que te estorban.

No soy nada,
no soy nadie,
sólo soy los restos de un amor gastado,
deshilachado con el viento,
con el tiempo.

Lo que más duele es saber
que no fui suficiente para hacerte feliz.

© Agatha (07-10-2008)

Ángel guardián

Ahora duermes
arropado bajo las mantas,
anhelando la caricia que amanse tu dolor,
el beso que seque tus lágrimas,
la mirada que te abrace el alma…

Y yo aquí, despierta…
deseando ser caricia y beso,
buscándote con la mirada…
impotente ante mi ausencia para ti…

Deseo gritar para que me oigas,
tener alas y ser golondrina,
volar hasta ti
y posarme en tu pelo
para arrullarte mientras sueñas
con mañanas mejores…
¿Conmigo?
Ojalá.

Me desvanezco entre mis sábanas,
el cuerpo pesa…
se cierran mis párpados
y en un intento de alcanzarte te veo…
rendido y cansado,
con las mejillas saladas por el llanto…

Y beso tus lágrimas secas,
arropo tu cuerpo frio y exhausto,
hasta que el calor sonroja tu rostro
y esbozas un intento de sonrisa.

Mis manos se vuelven caricia
y aquietan el salvaje corazón
que late intempestivamente…

Tu respiración se calma,
y tu cuerpo se relaja a mi contacto.
Sentir mi presencia
es el elíxir que alivia tu pesar…
Sonríes,
y yo velo tu sueño
sentada a tu lado…

No despertaré,
no hasta que tús ojos se abran.

angel

© Agatha (04-10-2008)

Miedos

Las palabras acaban
y el grito se ahoga en el ser…

No soy nada,
sólo el vacio del no saber,
sólo lo nulo del no actuar.
Mis deseos se vuelven vanas promesas
en el altar de los paganos dioses
que prometen eternidades.

Mis dedos se deshacen en oraciones vacuas
y araño sin cesar a la vida
los minutos de felicidad que me regala.
Pero nada llega al final
y acabo sóla…
deshecha en esta plaza vacía,
ausente a los dolores ajenos
porque el mío me embriaga,
me posee
y me destruye desde dentro.

Lloro,
o tal vez grito,
Es mi sensibilidad alterada la que me agrieta
y deshace lo poco que queda alegre,
las flores que no marchitan,
hasta clavarme en el absurdo desierto…
en la soledad de las palabras que no existen,
que se dicen por decir,
hasta que el alma se rompe.

Muero por dentro
lentamente…
los gritos de auxilio no llegan a tiempo
y los oidos sordos no me oyen.
Sólo quedo yo,
sola ante esta condena,
ante esta maldición perseguida.
Nada hice yo para evitarla
y ahora me consume…
Quejarme sería de idiotas,
así que me rompo sin emitir gemido alguno,
y espero firme la avalancha
que me destrozará hasta dejarme inservible.

Quise la flor y tuve la ceniza,
la podredumbre de lo que se marchita.

Ahora sin fe sucumbo al llanto
mientras en el cielo las puertas se cierran.
Me quedaré viva, mundana y nula,
como un ente que divaga sin cesar
buscando lo perdido,
aquello nunca encontrado,
con la estúpida esperanza de un futuro.

miedos

© Agatha (2008).

Anhelo

Llena mis noches de lunas,
que tus ojos sean el final de mi camino,
cuando acabe el día,
mi cuerpo quede canso
y me pese el alma.

Entonces sonreiré,
y entre las sombras de la noche
no volverá el miedo
a atormentar mis sueños.

Eres sol y sombra,
dia y noche,
camino y destino,
principio y fin.

Eres mi puerto,
mi guarida,
mi perdición…

Soy presa de tus deseos,
me tomas sin piedad entre tus brazos
buscas mi control,
y mi razón lucha con mis ganas
me aferro a la cordura con mis uñas en tu espalda…
Pero nada vale,
clavas tu puñal en mis entrañas,
y en un gemido todo acaba…

No soy nada,
no siento nada,
sólo el vacío tras el último suspiro.
Todo es blanco y perfecto…
el silencio lo llena todo
y me siento sólo tuya
en ese instante de placer absoluto.

Seré feliz durmiendo entre tus brazos…

anhelo

© Agatha (2008).

Recordándote

Deseo de piel,
de miel,
de tu fuego entre mis dedos.

Mis manos te buscan,
tiemblan,
arañan tu vacía presencia
y se quedan con la nada…
estrujan tu no estar entre sus dedos
y acarician mi deseo incompleto.

Se cierran mis manos intentando conservarte,
en sus palmas aún queda el recuerdo de tu tacto…
y froto mis dedos
excitando tu cuerpo no presente.

El calor se condensa
y humedece la locura contenida,
la pasión no desbocada…
y mis manos se pasean por mi cuerpo
siguiendo tus caminos,
buscando los rincones que tú amaste
para perderme en ti.

Imitándote,
deseándote,
mi cuerpo se transforma en poema
y no soy más que el suspiro…
el gemido…
el placer tras tu contacto.

Es esta ansia loca de tenerte cerca
la que me lleva al éxtasis de recordarme entre tus brazos.

Recordándote

© Agatha (2008).

Esperándote

Pienso en tu mirada,
en los cuerpos que se tocan,
en el beso…

Imagino tu caricia en mi cintura,
el calor de las mejillas,
tu contacto…

Sueño con tus labios en mi cuello,
con la dulce melodía
y el susurro…

Me deleito con la magia de tus versos
y mis manos se impacientan
por tocarte…

Deseo que llegue el instante justo
en el que el escalofrío
detiene el tiempo.

Mientras tanto espero…
y una mariposa me acompaña mientras duermo.

esperándote

©Agatha (2008)