La inocencia

Portada: Distopía de M.C. Carper.

Portada: Distopía de M.C. Carper.

Una vez más he tenido el placer de colaborar con la Revista Digital miNatura. En esta ocasión y recién salido del horno os dejo el enlace para descargaros la revista dedicada a las distopías: Revista digital miNatura 128

Como ya es habitual también podéis disfrutar de los aportes de Pablo Martínez Burkett (El eclipse de Gyllene Draken) y de Carlos Díez (De entre las letras) entre otros tantos compañeros de escritura (Espero que para el próximo número vuelva al ruedo David Reche Espada con sus Relatos Improbables). De más está deciros que espero que disfrutéis de la lectura. De momento os dejo el primero de los dos relatos con los que participé en este número de la revista.

La inocencia

Hoy es un día especial. Vendrán a buscarme para cumplir con la misión para la que me han estado preparando desde que fui creado, hace once años.

Desde que recuerdo, nuestros cuidadores se encargan de nosotros: nos dan nuestros alimentos, nos llevan a realizar nuestras actividades deportivas diarias, nos acompañan a la revisión médica semanal y nos asisten cuando tenemos dudas.

En la Colonia todo está muy organizado. Estamos divididos en grupos de ocho; todos de la misma edad y el mismo sexo. En otra ala de la Colonia se encuentran las hembras. Son seres extraños; antes eran como nosotros pero ahora algunas tienen bultos pequeños en el pecho. Cuando pregunté a mi cuidador qué era aquello, me alegré de saber que a mí no me saldrían bultos como esos, me parecen unas cosas muy incómodas.

El cuidador nos explicó que nuestra existencia comienza en la Sala Primigenia, donde el Arquitecto nos da forma. Después permanecemos en la Colonia hasta los 15 años, edad en la que nos trasladan al Palacio de los Mayores, donde seguimos nuestra preparación adulta siempre a la espera de ser llamados. Una vez cumplida nuestra misión vamos al Gran Jardín, el lugar más hermoso que existe. Allí vive el Arquitecto.

Mi cuidador viene a buscarme, me inyecta una sustancia y me da sueño. Cuando abro de nuevo los ojos estoy en un espacio grande y luminoso. Un hombre vestido de blanco me mira y vuelve a inyectarme algo. Me pregunto cuál será mi misión.

Justo antes de quedarme dormido escucho unas voces que dicen que deben darse prisa, que el original no aguantará mucho más y que necesitan con urgencia mis órganos. No entiendo muy bien lo que quieren decir, pero estoy contento, pues cuando acabe el día estaré junto al Arquitecto; siempre he querido conocerle y preguntarle muchas cosas. Quisiera permanecer despierto, tengo curiosidad por ver qué hacen estas personas que me rodean, pero una bruma negra se apodera de mis ojos y el cuerpo me pesa.

Sólo espero que el Arquitecto esté contento de ver que hoy cumpliré con mi misión.

la_inocencia_peqAgatha.

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4 pensamientos en “La inocencia

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