50 sombras o el diario de una novatilla

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50 sombras de Grey es un libro sin duda peculiar. Parece ser la fascinación de una gran cantidad de mujeres. Sin embargo, honestamente, mientras más leía, menos me gustaba. Es un libro que no sólo está mal escrito, sino que además se desarrolla dejando mucho que desear con respecto a los personajes, sus motivos, sus intenciones y el fondo de esa supuesta historia de amor.

Después de leerme la dichosa trilogía creo que el primer libro no tiene nada que envidiar a sus terribles continuaciones. Más que literatura, parece el diario mal escrito de una adolescente o de una joven sin ninguna experiencia que se queda pasmada ante el cuerpo y el dinero que rodean a su muy pronto llamado amor, el señor Grey, que no es más que un acosador celópata que puede bañarse en dinero y con un cuerpo serrano que hace las delicias de todas las mujeres y que, por supuesto era inalcanzable; y digo era, porque claro está, ese magnífico y obscenamente rico manjar de la naturaleza se fija en nuestra sosa protagonista, o lo que se podría decir de otra forma… el sueño dorado de muchas mujeres, visto el incomprensible éxito de un libro tan pobre como éste.

Cuando afirmo al principio que mientras más leía menos me gustaba, debo confesar que estoy siendo muy benévola, pues tal afirmación partiría del punto inicial de que en algún momento, algún fragmento de la trilogía me ha gustado, cosa que no es así. Desde que lees algo como que la protagonista se refiere a Grey como alguien que tiene pinta de “macho alfa” y todas estas afirmaciones las remata con un surrealista “Uau!”, no puedes más que empezar a sudar temiendo lo que vendrá, y lamentablemente a lo largo de la lectura los miedos no hacen más que confirmarse, e incluso las expectativas de estrellarte contra un estrepitoso desastre de libro se quedan cortas comparado con la decepción experimentada tras leer cada capítulo. Diría que, cuando al acabar el primer libro y pensar que no puede haber nada peor que eso, te topas con el primer capítulo del segundo libro y los horrores se despliegan ante tus ojos al verificar que lo imposible es posible, y que sólo ese primer capítulo es infinitamente peor que todo el primer libro (pasa exactamente lo mismo cuando abres el tercer libro y te tropiezas con el horror, sobre todo porque creías que era imposible caer más bajo aún). Lo triste no es eso, sino pensar que un libro de semejante mala calidad se haya traducido ya a más de 40 idiomas. Eso me hace pensar en varias cosas: ¿qué clase de literatura se vende hoy en día? ¿cómo es posible tal éxito? ¿qué hace de este libro el fenómeno en el que se ha convertido? Y sobre todo, la pregunta que quizá me causa mayores inquietudes: ¿qué pasa por la mente de esa marabunta de mujeres que adoran el libro para encontrarlo tan fascinante?

Al plantearme todas estas inquietudes y tropezarme con el infame “es que no los has leído, asi que no puedes entenderlos/criticarlos”, he optado por hacer de tripas corazón y atacar la trilogía entera para poder dar rienda suelta a mi pluma y discutir a gusto con las “Greyholics”, que viene a ser el mote que se han puesto las seguidoras de la secta de Grey y de sus sombras.

Por ahora sólo lanzo la primera pregunta al aire: si Grey no fuese asquerosamente millonario ni fuese un rival digno de Beckham en su último comercial de gallumbos, o lo que es igual a decir, si Christian fuese un chico normal de 27 años, ¿qué pasaría? ¿cómo se consideraría su actitud hacia Anastasia? Escucho opiniones y estoy más que dispuesta a abrir el debate.

Con este post no he hecho más que empezar…

A.

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6 pensamientos en “50 sombras o el diario de una novatilla

  1. Amiga pues aunque no he leido esta trilogia he visto en meses pasados como mujeres de varios puntos del globo comentaban como las habia atrapado la historia y los personajes. Pero cabe destacar que la mayoría de esas mujeres son amas de casa que han visto en esta historia una manera de ver plasmados sus deseos y fantasías. Seguiré tu ejemplo y veré con mis propios ojos que es lo que es, que es esta histeria colectiva femenina…si es que me decido finalmente a gastar una buena pasta en 3 libros que seguro terminaran en la basura. Por cierto, felicitaciones por este magnifico blog, besines

  2. Yo me quedé en el segundo libro. Sí, lo terminé y dije que no más.
    Empecé a leer la trilogía con mucha curiosidad, y terminé pasmada. Si volvía a leer un “Guay” o un “como una diosa” más, iba a rozar la histeria.
    La protagonista, para mí una insulsa, y él un pobre enfermo (no he leído el tercer libro) y no por su sexualidad, que es lo único que me atraería del tipo descrito ochocientas treinta mil veces en los libros.
    Es una novela tipo Corin Tellado, intentándose esconder tras la temática de bdsm.
    Fijándome en comentarios cercanos a mí, caigo en la cuenta de que a quien ha entusiasmado la lectura (o no sé muy bien cómo decirlo) ha sido a mujeres que normalmente (nunca) leen.
    Creo que cualquier otro medio puede resultar mucho más gratificante e útil que este libro, para alguien que sienta curiosidad, decida conocerse, o que simplemente disfrute uniendo la eme con la a.
    Una enorme tristeza que libros como este se encuentren entre los más vendidos, mientras que otros, seguro que buenísimos, se ven obligado a dormir en algún cajón.

  3. Sin lugar a dudas creo que la represión de la sexualidad por parte de muchas mujeres es uno de los grandes motores para que estos libros hayan resultado ser un éxito. También creo que el fenómeno “it girl” y el anhelo de vivir un cuento de hadas es otro motivo por el que muchas chicas y no tan chicas hayan sucumbido a la trilogía y al “principe encantador” (que no lo es tanto).

    El tercer libro es el más tirado de los pelos de todos, con una trama tan absurda como surrealista y con constantes menciones a la riqueza que rodea a los protagonistas. Entre el “acostumbrate a ser rica, nena”, la “diosa interior” rebozándose por el suelo cada vez que Christian la mira con “esos ojos grises perfectos”, los “Uau!”, el iMac, la BlackBerry y los calores de debajo del ombligo de la susodicha protagonista que es más sosa que una comida para un nonagenario, cuando acabas el libro sólo te quedan ganas de sentarte en el sofá y balancearte cual autista mientras te preguntas “por qué lo hice? por qué los he leído?” Así que entiendo perfectamente el que no hayas seguido con la lectura Bronte y me alegro por ello jejejeje hay mucha literatura buena esperando su turno en la mesita de noche, sala de estar, o el rincón de turno donde poder enfrascarse en una buena lectura.

    Gracias por dejar vuestras opiniones, por mi parte iré dejando otras entradas sobre el tema, porque creo que da para mucha crítica y sobre todo para muchas reflexiones. Al menos así sacaré algo positivo de tan nefasta lectura.

    Un abrazo!

    Por cierto, Glenys… no te vale la pena gastar dinero en ellos, si quieres leerlos algún día avísame y yo te los paso. Un besote! me alegra mucho verte por aquí 🙂

  4. Pingback: 50 sombras o el predecible guión de una telenovela “Miamera” | Letras peregrinas

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